Para algunos el futbolín puede ser solo un simple juego con el que pasar el tiempo en un bar o en casa jugando con amigos pero para otros es algo mucho más que eso. Lo consideran un evento deportivo más entre sus conocidos que también juegan con los que realizan torneos o liguillas.
Por eso la forma en la que se plantea la compra de un futbolín debería tener en cuenta tres vertientes principales: Comprarlo para un negocio o establecimiento como es un bar o un club, comprar los para realizar competiciones oficiales o entrenar con él para ello, o comprarlo para casa. Aquí entraría en juego las medidas que quisiéramos en proporción al local o al lugar que dispongamos para situarlo, las características deseadas, y evidentemente el presupuesto que vamos a destinarle.

En este post vamos a ver cómo tomar la decisión de comprar futbolines para casa:
Materiales
Normalmente los futbolines de plástico están diseñados para poder usarlos en exterior, si por ejemplo disponemos de una casa con terraza o jardín. Estos aguantan bien el traqueteo de niños y las condiciones climáticas. Evidentemente si estas son muy adversas lo mejor será resguardarlo bajo techo con el fin de prolongar la vida de nuestro juego.
Los de madera por regla general suelen ser más bonitos, con los detalles más cuidados, e intentan simular la realidad con más canción en cuanto al físico de los jugadores y el campo. El toque retro qué dan los futbolines de madera (porque antiguamente solo existían de este material) es genial.
Tipos de muñecos y alineaciones
El material más común con el que están hechos los jugadores de la mesa son el metal la madera y el plástico. Dependiendo del estilo de juego y dependiendo de la competición podemos encontrar muñecos con las piernas juntas o con las piernas separadas.
Si queremos usar el futbolín en un bar lo mejor será comprar los que son de madera o de metal ya que son piezas más resistentes y que aguantaran mejor los meneos propios de las personas que alguna vez juegan con alguna cerveza encima.
Hay algunas mesas que permiten el cambio y reemplazo de los jugadores según la modalidad de juego que queramos emplear, ya que dependiendo de esta las alineaciones refiriéndonos al número de muñecos que abra por barra puede cambiar.
Barras
Principalmente hay dos tipos de barras, las telescópicas: Diseñadas para evitar lesiones producidas por el empuje de la barra desde el otro lado de la mesa por nuestro contrincante, por ejemplo para los niños. Y las barras clásicas: Qué son las que sobresalen de la mesa sacando el extremo de la barra por el lado contrario al que estamos jugando.
Altura
Si sabemos que el futbolín va a ser usado por personas de distinta altura o por niños y adultos, mejor será que adquiramos una mesa con patas regulables de altura para así poderla adaptar a la necesidad del momento. nuevo si solamente van a jugar niños podemos decantarnos por un futbolín de mesa con patas fijas pero bajito o si sabemos que solo lo van a usar adultos podemos hacer lo propio con un futbolín alto.
Peso
Como es lógico el peso influirá en la estabilidad. Incluso en las competiciones oficiales los jugadores emplean tal intensidad y la motivación es tanta que la mesa se va moviendo poco a poco con el movimiento brusco de las barras y los chutes.
El peso de los futbolines que podemos encontrar en el mercado varía entre los 20 kilos y los 50. Nuestra elección irá en función una vez más del público al que va a ser destinado. Los niños tienen a su disposición futbolines más ligeros que si usaran os adultos se les quedaría pequeños y la experiencia de juego no sería buena porque lo moverían con gran facilidad.