Tratar este tema es hablar de la polémica del futbolín: ¿deporte o no?
La ideología de los anarco-futbolinistas considera que no se trata de un deporte si no de una actividad de gente que se mueve al margen de la etiqueta y de las oficialidades.
En cambio los que lo consideran un deporte argumentan que lo es por ser el fútbol de mesa, así como lo es el tenis de mesa (ping pong), o el Billar. Una salida a la cotidianidad que incluso sirve como forma de desahogo, y en la que está presente una gran competitividad, así como se puede considerar el ejercicio que hace el jugador, sobre todo en las partidas de uno contra uno.

Probablemente haya más razones para considerar que es un deporte y no un simple juego de ocio. Hay tácticas y formas de entender el futbolín que no solamente es jugar, ya que jugando simplemente no subes de nivel. Hay que estudiarlo para ser un jugador fuerte.
Como en otros deportes, los jugadores a veces también sufren lesiones de muñeca, tendinitis, etc.
Eran y aún lo siguen haciendo los propios aficionados y fabricantes los que organizan las competiciones, y los que realmente deberían unirse para pedir que esto sea un deporte. Actualmente ya hay una organización que está más asentada e intereses comerciales.
Las modalidades normalmente se definen de modo local por lo que es inevitable que en los eventos nacionales en los que participan jugadores de toda España surjan ciertos conflictos.
Respecto al arbitraje se podría decir que la modalidad de parado es muy fácil de arbitrar porque prácticamente vale todo. En la de movimiento el problema está en la barra de la delantera por el tema del arrastre.
Para ser un deporte, el Consejo Superior obliga a unos requisitos y si no hay peñas, no hay federaciones, no hay ligas, no lo reconoce como tal.
Aunque la mejor manera de solucionar todas las problemáticas que plantea el futbolín en España parece ser que pasaba por la constitución de un órgano rector de futbolín a nivel nacional. Antiguamente era una cuestión hipotética, según se decía era complicada su constitución porque hasta que no se unificara un sistema no se conseguiría, y por tanto seguirán habiendo muchos campeones del mundo a la vez, etc. El hecho de existir la Federación conllevaría que se tendría que crear un colegio de árbitros. De ahí pasar a una competición mundial, y de ahí, por qué no, hacerlo un deporte olímpico.
Pero por suerte, desde 2007 ya existe la Federación Española de Futbolín, también conocida como Federación Española de Futbol de Mesa (FEFM).
Otro hándicap importante que aparece para competir a nivel a nivel internacional es el del sistema. En el resto del mundo se juega con tres delanteros (F3). Si los grandes jugadores de nuestro país tuvieran que ponerse a aprender a jugar con un sistema que no es el suyo, se cómo empezar de nuevo y pocas posibilidades tendrían de ganar algo contra jugadores de otros países.
Es evidente que este juego no mueve las cantidades ingentes de aficionados que mueve el deporte padre sobre el que está inspirado, el cual evidentemente cuenta con la Real Federación Española de Futbol y el interés público es enorme, debido al cual hay noticiarios no solo a nivel estatal sino también de forma local para abordar incluso la actualidad de categorías inferiores, regionales, infantiles, etc. como sería el caso de este diario sobre fútbol en Córdoba.