La primera patente se sitúa de 1880 a 1890 en España. Pero era un modelo de dimensiones reducidas. Años más tarde, Alejandro Campos patentó la idea en enero de 1937, en Barcelona. Pero según palabras del mismo inventor, en las navidades de 1936 ya se jugaba en la ciudad.
Pero en la España de la que tuvo que exiliarse Alejandro, la que nunca reconocería un republicano como el inventor del futbolín su invento había alcanzado un éxito sin precedentes. En 1947 en pleno franquismo, se había constituido el club futbolín Barcelona. Parecía así, que este invento iba de la mano de los grandes clubs de fútbol normal.
De esta época es también el libro enseñanzas de futbolín, editado por la Secretaría Técnica del club futbolín Barcelona.

Como ya hemos visto en otro post este inventor es español, pero lo que no tanto saben es que vivió muchas aventuras debido a que cuando tenía 16 años fue herido durante la Guerra Civil en un bombardeo, por fue llevado a un hospital de guerra de Cataluña, donde observó que los niños convalecientes no podían jugar a fútbol así que se le ocurrió combinar el ping pong con el fútbol y así inventó el futbolín. Hizo el plano y se lo encargó a un carpintero vasco que estaba refugiado: Francisco Javier Altuna. Finalmente el futbolín se armó en Olessa de Montserrat.
Es curioso ver como este invento ha sobrevivido a la electrónica y a lo digital, ya que todavía hoy se encuentra en bares y nos gusta jugar a ello, no haciendo falta electricidad.
En 1937 tuvo que exiliarse a Francia dónde junto con su novia inventó un pasa hojas mecánico para partituras. La evolución actual de ese pasa hojas son los tablones de publicidad giratorios que podemos encontrar en carreteras o en edificios que te enseñen varios anuncios en una misma vaya. Con el dinero de este invento pudo viajar a Guatemala y fabricar más futbolines y editar a varios autores y poetas de la zona. Picasso ilustró alguno de sus libros. Incluso le da tiempo de echarse unas partidas con el Che Guevara roma el cual resulta que no era muy bueno jugando.
Alejandro también fue uno de los primeros secuestradores aéreos de la historia. Cuando hubo el golpe de Estado en Guatemala y Franco envío a los policías para traer de vuelta a los exiliados a España, uno de ellos fue Alejandro Finisterre. Pero en el avión se metió en el lavabo, cogió una pastilla de jabón, papel de aluminio, lo envolvió y se lo ató el cinturón diciendo que era una bomba. Entonces el avión tuvo que volver y así escapó.
Además hay que saber que este hombre tan prolífico también inventó el mítico juego hundir la flota. Desgraciadamente, el hombre no vivió de forma desahogada de sus inventos puesto que por ejemplo no pudo venir a España a renovar su patente de Hundir la Flota por estar exiliado y por tanto paso a manos de otro fabricante.
Babyfoot, Futillo, Pebolín, TableSoccer, Footsball, Matraquiño, Metegol. Curiosamente eso no son diferentes tipos de futbolines, sino que son algunas de las muchas palabras con las que se lo conoce en el mundo.
El Futuro del Futbolín en España
Los seguirá habiendo en los locales y bares, pero seguramente los habrá en los pabellones, pistas polideportivas, etc.
Según dijo hace unos años el propio inventor de este juego respecto a su futuro: «quiero verlo en Marte pronto».